Mi padre estuvo 18 años con inhaladores para sus pulmones.
Los corticoides lo destruyeron por dentro.
Yo me negué a seguir ese mismo camino.
Y para cuando termines de leer esto, vas a estar tan indignado como yo lo estuve.
Empezó con Salbutamol a los 49. Su neumólogo le dijo que era "solo para emergencias", que iba a recuperar el aire en minutos.
A los seis meses ya estaba con Berodual dos veces al día.
Después le sumaron Symbicort y prednisona oral en cada crisis.
Los corticoides le hincharon la cara. Le subieron el azúcar. Le adelgazaron los huesos hasta que se le rompió una costilla solo de toser.
Mi madre decía que era como ver al hombre con el que se casó apagarse poco a poco.
18 años cambiándole inhaladores.
Sumé los recibos cuando lo enterramos: 3.600.000 pesos chilenos en medicamentos.
Y ni una sola vez alguien le preguntó por qué sus pulmones no podían limpiarse en primer lugar.
Murió hace seis años, ahogándose en su propia cama de Independencia.
Sus síntomas "controlados" en papel. Pero sus pulmones por dentro hechos cemento.